Me gustaría entender a la clase empresarial de este país, pero me resulta difícil, me gustaría entender a los sindicatos obreros, y me resulta aún más difícil, Porqué?:
Porque las empresas y los empresarios están jugando su papel, que no es otro que tener cada año más beneficios, algunos, beneficios vergonzantes, dada su dimensión, y todo lo demás, generalizando, no les importa nada, están sordos y ciegos a toda reinvindicación que signifique una mejora de las condiciones de trabajo de sus asalariados.
Los sindicatos, cuya labor es la defensa de los derechos de los trabajadores, tanto a nivel social, como económico y profesional, convirtiéndose en parte imprescindible en las negociaciones colectivas entre la empresa y los trabajadores, pero en los últimos años estamos asistiendo a un sometimiento total a las directrices de las grandes empresas e incluso del gobierno, porque sino no son entendibles que se acepten como normales, comportamientos de las empresas hacia los trabajadores, como el alargamiento de las jornadas, el trabajo en precario con contratos basura, cobro de sueldos fuera de nómina, baile de trabajadores entre empresas de un mismo grupo, despidos improcedentes, que son lo más parecido al despido libre, te pago dos pesetas y te vas, incluso trabajo sin estar formalizado el correspondiente contrato , y así podía seguir y no parar.
A los únicos que entiendo es a los trabajadores, a aquellos que les gustaría ponerse en huelga y no pueden, porque serían despedidos, a los trabajadores que les gustaría dejar su empresa pero tienen obligaciones económicas, a los trabajadores que ven que los líderes sindicales van de comida con los empresarios, y firman subidas de sueldo mediante convenio colectivo inferiores al 2%, cuando los beneficios de algunas de las grandes empresas suben hasta el 50%, a los trabajadores que se quieren ir de vacaciones y se tienen que quedar en casa, a los trabajadores que quisieran estar regulados por un convenio colectivo y no lo tienen, a los trabajadores que siempre se les pide disposición, eficiencia, movilidad geográfica,etc etc y no se les da absolutamente nada. En definitiva, estamos en pleno siglo veintiuno, y si nos damos una vuelta por cualquier polígono industrial, veremos jornadas de más de 12 horas diarias, miedo atroz al empresario, la conciliación de la vida laboral y familiar solo existe en la ficción, mujeres que saben que si se quedan embarazadas, no se les renueva el contrato, trato vejatorio con gritos, descalificaciones personales que la mayoría de los trabajadores aguantan estoicamente, etc, etc.
Y los empresarios ? y los líderes sindicales?,y los representantes del gobierno socialista? comiendo en uno de los restaurantes más caros de Madrid.
Así es la vida, la vida de un trabajador medio de un país que se denomina la octava potencia económica del mundo mundial, ¡ menudo chiste !, España sigue siendo un país de pandereta, toros y chirigota.